Las olimpiadas

Técnica, Habilidad, coordinación, buen rollo, perfeccionismo…
Ya estan a la vuelta de la esquina.

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Te quiero

El amor crece con los años, se nota en esos pequeños detalles cotidianos: un beso, una caricia, un regalo, una atención...

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¡Que corra el aire!

Necesito espacio. Tengo fobia a los sitios cerrados y a estar apretujado.
Cada día es más díficil disfrutar de un hueco para mi solo.

Entrevista al loco de la ruta Nigrán Vigo



¿Estas loco Toupeiro? ¿Como se te ocurre ir al trabajo en bicicleta todos los días teniendo coche? Esas y muchas otras preguntas le hacen desde hace unos días al loco Toupeiro.



Resentido: ¿Desde cuando vas en bicicleta desde casa al trabajo?
Toupeiro: Desde el día 26 de junio.
R: ¿Cuanto tiempo tardas en realizar el recorrido?
T: Entre 50 y 55 minutos normalmente.
R: ¿Cuánto tardas en el coche?
T: Depende del día y de la hora, entre 30 y 35 minutos en llegar a la zona donde aparco, más 5-10 minutos andando desde ahí al trabajo. (35-45)
R: ¿Lo haces todos los días?
T: Mi intención es hacerlo todos los días que pueda en el turno de tarde, seis a la semana; y en el turno de mañana de lunes a viernes pues el Sábado quiero llegar temprano a casa para salir con mi esposa. Total 24 -25 días al mes.
R: ¿Por qué lo haces?
T: Porque me gusta principalmente, además ahorro dinero, no contamino y contribuyo a despejar la ciudad de tráfico. Me gusta y ahorro muchas horas de entrenamiento que podré dedicar a otras cosas; lo que en principio puede parecer que es pérdida de minutos diarios al final resulta que me es muy rentable deportivamente hablando.
R: ¿Quién te metió esa idea en la cabeza?
T: Hace años que lo pienso aunque nunca me lo había planteado seriamente, pero desde que leo blogs de gente que lo hace me he animado y estoy muy contento.
R: ¿Qué te dice la gente que te conoce: tus familiares, amigos y compañeros de trabajo?
T: Hay un poco de todo, muchos creen que estoy de coña o que es una locura pasajera. Las preguntas típicas son:
¿Cuánto tardas?
¿Estas loco, con tanto tráfico no tienes miedo?
¿De noche también lo haces?
¿No llegas muy cansado con tantas cuestas?
¿Cuántos kilómetros son?
¿Y si te pilla la un chaparrón?
¿Y no llegas muy sudado al curro?
¿No te robaran la bici?
Y un largo etcétera.
R: Por cierto ¿Cuántos kilómetros son de tu casa al trabajo?
T: 18 kilómetros
R: 18 x2= 36; 36x24=864 km al mes ¿No son muchos?
T: Espero que no, estoy acostumbrado, muchos meses hago tengo hecho sobre 700 a un ritmo mucho más fuerte aunque con una bicicleta mucho más ligera y adecuada para el uso deportivo.
R: ¿Cuáles son tus impresiones en estos 10 días?.
T: Estoy muy contento en líneas generales aunque todavía estoy en proceso de adaptación ya he solucionado muchas cosas que no veía claras como la ducha y donde guardar la bici, cosas por las que nunca me lo había planteado seriamente. La bici la dejo atada a un árbol por las dos ruedas, el cuadro y el sillín, delante de la cafetería donde paro. Tenemos dos duchas en el centro comercial que no usa casi nadie sobre todo a las horas que lo hago yo. Tengo trajes, corbatas, zapatos…en la taquilla; y en la bici una alforja impermeable (la otra la dejo en casa, de momento) fácilmente instalable y que se convierte en bandolera, donde llevo camisa limpia y planchada, ropa interior y todo lo que necesito. También compré ropa adecuada (Baggies y maillots urbanos)
R: ¿Qué tal te llevas con los automovilistas?
T: En general bastante bien; sé que me ignoran y van a lo suyo, muchos ni me ven, por eso soy yo siempre el que evito que me arrollen y procuro adelantarme y prever el peligro.
R: ¿Quienes son los que más respeto te dan: camiones, furgonetas, taxis, motos…?
T: Todavía soy novato en esto pero estoy observando que las furgonetas y camiones pequeños de reparto no son mis mejores amigos.

El matrimonio

Cuando das el "¡sí, quiero!", lo haces para toda la vida; ese día todo es felicidad, lo reflejas en tu amplia y atractiva sonrisa, pero, llegarán días peores, días que lo verás todo negro. El matrimonio es un animal al que tienes que dar de comer todos los días para que no se muera de inanición.
¡¡¡Piensatelo bien antes de de dar el paso!!!

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Carta a un maltratador



Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas..., patadas que yo también sufría.
Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos...Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender. Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!-dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.Me puse contento antes de tiempo.Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez....Y sucedió.Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre. Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.


Recibido por correo.


Fernando Orden Rueda 2º de Bachillerato, de Ciencias de la Salud. IES Bioclimático, de Badajoz. II Premio del II Concurso Nacional 'Carta a un maltratador', convocado por la Asociación 'Juntos contra la violencia doméstica'